Por alguien que también necesitó tiempo para entender qué tiene que ver un gato con la física...
Detrás del código: Una jornada de logros y aprendizajes
Cada línea de código escrita en competencia lleva consigo algo más que lógica: refleja noches de práctica, trabajo en equipo y un deseo genuino de crecer. Esa fue la experiencia vivida el sábado 17 de mayo, cuando dos equipos del Key Institute demostraron que cuando el compromiso y la preparación se encuentran, los resultados hablan por sí solos.
La primera fase de la Copa Salvadoreña de Programación, organizada por los Jóvenes Talento con el respaldo de la ESEN, se realizó en línea y reunió a jóvenes promesas de todo el país con una sola misión: poner a prueba sus habilidades de resolución de problemas mediante código y el trabajo en equipo.
Ambos equipos fueron conformados por tres estudiantes cada uno: Arlette Catalán, Diana Carballo y Emma Palacios conformaron el equipo denominado “Code & Co”, mientras que Diego Espinoza, Javier Morán y Miguel Ledezma se juntaron para formar el equipo “KeyMinds”. Ambos clasificaron sin tropiezos hacia la segunda ronda. Uno de ellos incluso alcanzó el segundo lugar, consolidando nuestra presencia como una fuerza creciente en el ecosistema tecnológico académico salvadoreño.
Este logro no fue casualidad, sino el resultado de semanas de práctica intensiva; de sesiones grupales en las que cada problema se convertía en una oportunidad para aprender algo nuevo. A medida que se acercaba la fecha, las reuniones se volvían más frecuentes y las estrategias más afinadas. Más allá de resolver ejercicios, se trataba de construir una sinergia que funcionara incluso bajo presión.
El pasado 7 de junio, en el campus de la ESEN, vivimos la segunda fase: una jornada extensa, cargada de emociones, aprendizajes, retos y, por qué no decirlo, nervios. De 9 a.m. a 4 p.m., los algoritmos y la lógica fueron nuestros aliados. Uno de nuestros equipos se posicionó en un sólido cuarto lugar, a escasos puntos del tercero, y aunque el podio se nos escapó por poco, la experiencia fue mucho más que números: fue crecimiento, fue comunidad.
Se tuvo también el privilegio de poder asistir a ponencias especializadas, intercambiar ideas y sentirnos parte de un movimiento nacional que cree en el potencial joven. Estos momentos nos recordaron que el aprendizaje no solo ocurre en el aula, sino también en la interacción con otros jóvenes que comparten nuestras inquietudes y aspiraciones. Escuchar las experiencias de estudiantes y profesionales de otras instituciones también nos permitió entender cómo se está desarrollando la ciencia de la computación en El Salvador y hacia dónde puede llevarnos si seguimos apostando por ella.
Los acompañó el profesor Erick Varela, cuya presencia fue invaluable, pues no solo los guio académicamente, sino que también los impulsó a confiar en sus capacidades y a dar lo mejor de ellos en cada momento. Su gran dedicación y entrega inspiró a nuestros compañeros a confiar en sus habilidades, ya que, a pesar de su apretada agenda, con una gran disposición y entrega, se ofreció a dar tutorías y refuerzo a nuestros equipos para lograr un gran desempeño. Sin duda él es un ejemplo de dedicación y altruismo que representa los valores de Key Institute.
Lo vivido en la Copa Salvadoreña de Programación no solo fortalece nuestras competencias técnicas, sino también nuestra confianza colectiva como estudiantes del Key Institute. Sabemos que lo mejor está por venir; esta experiencia reafirma que la programación no es solo una herramienta, sino un lenguaje que nos conecta con desafíos reales y oportunidades inmensas. Y en este lenguaje, aún nos queda mucho por escribir.