La IAAC es una competencia internacional en tres fases que evalúa tanto el razonamiento científico como la capacidad de investigación.
En la Qualification Round, los participantes enfrentaron un conjunto de ejercicios prácticos de dificultad baja a media, junto con una breve parte de investigación. Quienes obtuvieron los mejores puntajes avanzaron a la Pre-Final Round, donde debieron resolver un número mayor de ejercicios de nivel medio-alto y responder preguntas críticas sobre dos artículos científicos recientes sobre astronomía y cuerpos celestes. Estos textos incluían una amplia terminología y conceptos avanzados, representando un verdadero desafío para su completa comprensión.
Finalmente, en la Final Round, los finalistas respondieron veinte preguntas contrarreloj (un minuto por pregunta) sobre teoría astronómica y resolvieron ejercicios que requerían calcular distintas magnitudes del universo observable.
“Comenzamos desde junio hasta el 16 de septiembre, fue un proceso largo y por fases”, comentó Camila Jovel, quien además fue reconocida con el mejor puntaje nacional.
“A finales de mayo se lanzó la convocatoria dentro de Key y se inscribieron dieciocho estudiantes. Al final, solo cinco llegamos a la etapa final. Durante esas semanas de preparación, estudiábamos juntos con flashcards, Celeste Saade nos daba clase, y entre nosotros nos hacíamos preguntas para practicar. Más allá de los resultados, lo que realmente me llevo es haber compartido todo con ellos: Celeste Saade, Joceline, Emiliano, Joshua y Andrés.”
El esfuerzo de este equipo de DOERS reflejó no solo conocimientos técnicos, sino también colaboración, constancia y un genuino amor por aprender.
En la etapa final, Camila Jovel y Andrés Marroquín obtuvieron medalla de plata, mientras que Joceline Ayala y Emiliano Romero destacaron con medalla de bronce. Por su parte, Joshua Garcilazo recibió el certificado de finalista internacional. Cada uno de ellos obtuvo un reconocimiento que solo alcanza un reducido porcentaje de participantes a nivel global, reflejando el sobresaliente desempeño del equipo en todas las rondas de la competencia.
Más allá de las medallas, la experiencia fue una muestra del poder del aprendizaje en equipo. Nuestros DOERS no solo representaron con orgullo a su institución y a El Salvador, sino que también descubrieron el valor de aprender juntos, apoyarse mutuamente y enfrentarse a lo desconocido con curiosidad y perseverancia.
Esta competencia nos recuerda que la ciencia no es exclusiva de expertos, sino de quienes se atreven a explorarla, incluso sin tener mucho conocimiento al inicio. En palabras de los propios participantes, el verdadero premio fue el proceso: noches de estudio, risas compartidas y la satisfacción de superar cada obstáculo.
La participación de Key Institute en la IAAC 2025 deja una huella inspiradora. Motiva a los jóvenes a probar nuevas áreas de la ciencia, a buscar respuestas más allá del aula y a atreverse a aprender desde la curiosidad. Porque, como demostraron ellos, los DOERS no solo sueñan, hacen.